Durante mucho tiempo Villa Cacique se llamó "La Calera" dado su origen netamente minero. En 1937, es comprada por Loma Negra junto con los hornos de cal instalados en el lugar. La empresa comienza la construcción de la fábrica de cemento más moderna e importante de Latinoamérica, denominada Planta Barker. Anticipándose a la afluencia de mano de obra, se construye un barrio para los directivos y obreros al cual se le dio el nombre de "Villa Cacique." Tras cada empleado que se incorporaba a la empresa llegaban familias completas, pronto lo que había nacido como un barrio se convirtió en una comunidad parida por la actividad cementera.
La empresa era una garantía laboral indiscutida para las generaciones venideras, pero también atendía otras necesidades de la sociedad. Los trabajadores compartían las horas de la jornada laboral y su tiempo libre, por ejemplo, en la piscina del Complejo Polideportivo Loma Negra, acompañados por sus hijos.
El crecimiento sostenido de la producción a lo largo de los años mantuvo el idilio hasta la inauguración de una fábrica más moderna en Olavarría en el 2000 que produjo el cese de tareas en la Planta Barker. "De la noche a la mañana, las chimeneas no largaban más humo. A una comunidad de un día para otro le dijeron: "Bueno, muchachos, lo que pasó durante 90 años, no va a pasar más. La gente estaba desesperada, no se imaginaban la vida en Barker sin la empresa y comenzaron a irse" cuenta Leonardo Peredero, productor de Frambuesas.
La ausencia de Loma Negra se hizo tan tangible como su presencia previa. Las familias que eran trasladadas alquilaban sus casas por montos irrisorios, cuando no las "regalaban" apremiados por los traslados. Las restantes veían como de a poco se desgranaba el lugar que habían elegido.
"Vivimos mucho tiempo dependiendo prácticamente de una sola actividad: la cementera. Cuando la empresa decidió alejarse del lugar, parte del pueblo se retiró o quedó pasivo. Tuvimos mucho miedo que la actividad desapareciera por completo, incluso quedamos pocos negocios"- relata Omar Lescano, propietario del Bar "El Cacique"- "Tuvimos que buscar otros horizontes y juntarnos para discutir nuevas posibilidades".
La población comenzó a pensar cómo superar el golpe, pero se topó con que el problema del desempleo ocultaba uno mayor: la pérdida de una identidad común. La comunidad se dividió en grupos alrededor de las posibles soluciones: la instalación de una Unidad Penitenciaria en la zona, la construcción de la ruta provincial 80 que uniría a Villa Cacique con Juan N. Fernández en el partido de Necochea, o convertirse en un destino turístico.
"Tras el problema en la fábrica Loma Negra de alrededor de 7000 habitantes quedamos 3200, fundamentalmente se estaban yendo los jóvenes. Teníamos que hacer algo para no convertirnos en un "pueblo fantasma " cuenta Julio Marini actual intendente del Partido de Benito Juárez. "No sabíamos por donde empezar, entonces junto con Alejandro Hernández, Director de Turismo, tomamos la decisión de consultar a la Secretaría de Turismo y Deporte de la Provincia de Buenos Aires para que nos apoyaran en el proceso" Sin desestimar ninguna posible solución, se debatió qué comunidad se deseba construir. "Nos dimos cuenta que contábamos con recursos naturales y tomamos conciencia que era un lugar precioso para poder desarrollarlo turísticamente."
El pueblo se vistió de fiesta
"Desde el municipio hemos trabajado mucho con Jornadas de Revalorización y Concientización para que la comunidad se sumara. La gente entendió que había trabajar para que el turista vuelva" explica Alejandro Hernández.
A pesar de las dudas, la firma del convenio entre la empresa Loma Negra y la Municipalidad reafirmó el camino y sumó nuevas voluntades al proyecto. Se cedió el Complejo Deportivo Loma Negra, la disposición de diez casas residenciales y el Hotel Loma Negra en comodato a los habitantes para que sean explotadas.
"Con mucho coraje, hicimos el primer lanzamiento turístico en diciembre del 2002 e inmediatamente nos pusimos a pensar qué podíamos hacer para convocar turismo rápidamente. Entonces surgió la Fiesta de la Frambuesa, declarada de interés provincial" destaca Marini.
Omar Lescano, propietario del Bar "El Cacique" quien llegó a los 6 años "no estaba la villa, no estaba la fábrica, a todo lo vi nacer, crecer, decrecer y en parte resucitar. Al principio nosotros teníamos un boliche de campo, luego pasamos a ser el comedor de Loma Negra, hará alrededor de veinte años. Cuando dejamos de serlo hubo que buscar nuevos horizontes." Con la afluencia continua de visitantes, se convirtió en un Museo plagado de objetos variados, en su mayoría recibidos como regalo: desde un almanaque original de Molina Campos hasta restos fósiles recolectados.
Omar ha visto transcurrir gran parte de la historia de la zona entre sus mesas de color gris, pero no sale de su asombro cuando a la habitual clientela del campo se suman imprevistos turistas. "En las vacaciones de invierno, me visitaron 102 personas. Es increíble que en un pueblito, un lugar turístico distinto, cada vez que hay un acontecimiento esté todo cubierto".
Ida Ana Rodríguez y María Cristina Peralta pueden dar fe de eso; en octubre del 2005, aceptaron las dos casas residenciales que la municipalidad les ofrecía que se convirtieron en el complejo "Imagina". "Al principio arrancamos con miedo, era todo desde cero. En el fondo no nos dábamos cuenta de lo que teníamos acá. La gente de Capital se asombra de la tranquilidad y que los chicos puedan salir a la calle libremente.".
En coincidencia con Cristina, Ida reconoce que a pesar del tiempo que lleva en Villa Cacique, nunca le había prestado atención a las sierras. "Nosotras no tenemos experiencia alguna en escalada, pero parece que las paredes de acá son muy lindas. Los escaladores vienen mucho en cualquier época del año, no sólo vuelven sino que lo recomiendan a otros."
Como las sierras "Cuchilla de las Águilas" son propiedad del Sr. Ernesto Santamaría, durante muchos años realizar actividades de montaña implicaba la entrada ilegal al predio. La Municipalidad de Benito Juárez, obtuvo el permiso legal del propietario para el libre acceso a las paredes, con una sola condición: el abono de una entrada destinada a reunir fondos para la Unidad Sanitaria de Barker.
Carlos Alberto Pérez, guardaparque del área protegida creada en los cerros cuenta "Yo era un trabajador metalúrgico de la planta de Loma Negra de Olavarría en la zona de las Sierras Vallas. Viendo la crisis que se venía 2001, decidí pegar la vuelta para Villa Cacique Barker donde tenía mi familia y acá me encontré con el mismo panorama. Entonces retomé lo que me había enseñado mi abuelo." Juntando piezas de bicicletas en la planta de reciclaje, "Nico" comenzó a ejercer el oficio de bicicletero haciendo arreglos y armando sus propias bicis y empezó a formarse como coordinador turístico.
"Cuando terminé de estudiar me acerque a la subdivisión de turismo en el 2002, a los pocos días me ofrecieron el puesto de guardaparque. Ahí lo conocí a Raúl Carrizo, un escalador que iba todos los fines de semana. Él me enseña a trepar, rappel y como los dos teníamos formación scout se nos ocurrió llevar gente al cerro para interiorizarlo con lo que es la vida en la naturaleza. Así surge "Viento Blanco." Hoy cuentan con una amplia cartera de escuelas de la Provincia de Buenos Aires que vuelve año tras año y las primeras salidas a la roca de los muros más conocidos en Capital Federal.
Leonardo Peredo también fue uno de los que volvió después de vivir 15 años en Tandil. "Me fui en el año 86, me dediqué a la oficina, me casé y me quedé en la ciudad; hice todo lo que hace una persona común. Sabía que estaba funcionando la plantación de frambuesas en Barker con una modalidad de cooperativa de desocupados, cuando me enteré que se estaba disolviendo creí conveniente presentar una propuesta al Municipio para alquilarla y darle trabajo a los vecinos. Aunque de frambuesas, yo lo único que sabía es que se comen con crema.".
En octubre de 2005, Leonardo se hizo cargo junto con su familia de la chacra de 7 hectáreas, donde el año pasado se cosechó 17000 kg de fruta. Durante el año cinco personas viven de esta actividad, pero en tiempo de cosecha este número se eleva a 50.
"Fue duro cambiar el modelo mental después de lo de Loma Negra, la fuerza del Estado es fundamental en estos casos hasta encontrar motores locales que puedan tomar la posta y pasar a tomar un rol articulador. Hablamos con Julio Marini de incorporar nuevos productores, porque las casas acá tienen mucho frente y mucho fondo. Nosotros les daríamos las plantas y la asistencia técnica, haríamos pequeñas fincas."
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